Campeones

aspanicc niño tocando la campana en hospital despues-de quimioterapia
Pequeños Grandes Vencedores

"Campana de la Victoria"

En ASPANICC celebramos la valentía de cada niño que ha completado su tratamiento y ha tocado la Campana del Vencedor.
Este momento tan especial marca el final de la quimioterapia y el inicio de una nueva etapa llena de esperanza, vigilancia médica y sueños que vuelven a renacer.

Hoy honramos a estos pequeños guerreros que nos enseñan que sí se puede vencer, y que la vida siempre merece celebrarse.

Aquí encontrarás sus fotografías, sus sonrisas y la inspiración que ellos regalan a todos los que continúan luchando.
Porque cada victoria nos recuerda por qué estamos unidos en esta causa:
para dar más esperanza de vida a nuestros niños.

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Quimios Vencidas

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Pasajes Pagados

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Laboratorios Pagados

Pequeño Guerrero de 3 Años

Oscarito

Espera sus Resultados

Parece Fragil, pero tiene Corazón Grande

Todo comenzó el 25 de enero, cuando noté que mi niño estaba decaído y con molestias en su ojito. No quería comer y dormía casi todo el día, despertando a veces con dolor. Preocupada, lo llevé de emergencia al INO.

Tras los estudios iniciales, los médicos encontraron una mancha que no había aparecido en controles anteriores. Su estado empeoraba rápidamente, y ese mismo viernes entró a quirófano para una revisión urgente.

Cuando la doctora salió, nos dio un diagnóstico que nunca imaginamos:
retinoblastoma, cáncer en el ojito.
Fue un momento muy duro para nuestra familia, pero ese mismo día comenzó su camino de lucha y tratamiento.

El 6 de febrero recibió su primera quimioterapia. Aunque el recuerdo de esos días aún duele, hoy seguimos adelante con esperanza y con la fuerza que él nos inspira cada día.

Cada día Oscarito nos enseña que la valentía no depende del tamaño, sino del Corazón.

Comenzó en Silencio

Aspanicc ayuda a niños con Cáncer en Bolivia

Pedro

Paso la  Quimioterapia

Historia de Esperanza

Todo comenzó cuando mi niño empezó a perder el apetito y a bajar de peso. Preocupada, lo llevé al médico y me dijeron que tenía anemia. Poco después, noté que tenía ganglios inflamados en el cuello y en las axilas.

Nosotros vivíamos en la población de Baures, Iténez, y desde allí nos derivaron al hospital de Trinidad para hacerle más estudios. Fueron muchos análisis y días llenos de incertidumbre, hasta que finalmente nos enviaron con el oncólogo.

Allí le realizaron un estudio de médula ósea para descartar algo más grave.
Nunca imaginé que pudiera tratarse de cáncer en la sangre. Pensaba que era algo que se podría curar rápido… pero recibir ese diagnóstico fue un golpe muy duro para toda la familia.

Aun así, aquí continuamos, luchando con fe y esperanza por la recuperación de mi niño.

“Seguimos adelante, creyendo que cada día trae una nueva oportunidad para sanar y volver a sonreír..”

Historias de Campeones

En Observación 5 años después de la quimioterapia

Mateo

Paso la  Quimioterapia

El Sueño de Mateo

Mateo siempre soñaba con correr libremente otra vez. Durante su tratamiento, solía decir: “Cuando toque la campana, voy a volver a ser rápido.”

Después de meses de quimioterapia, medicamentos y visitas al hospital, ese día finalmente llegó.
Cuando tocó la Campana del Vencedor, la sala se llenó de aplausos y lágrimas de alegría.

El día en que terminó su quimioterapia, con su familia y médicos a su lado, Mateo levantó la cuerda y dio un campanazo fuerte, lleno de energía.
Todos rieron cuando él dijo: “¿Escucharon? ¡Ese soy yo volviendo a correr!”

Hoy Mateo viene a visitar a los niños nuevos para darles ánimo, demostrando que cada victoria merece ser compartida.

“Seguimos avanzando con fe y esperanza, confiando en que cada paso nos acerca a un nuevo amanecer.”

Una Luchadora

Valeria Campos

Paso la  Quimioterapia

“El Campanazo de Valeria”

A Valeria le encantaba dibujar incluso en los días más difíciles del tratamiento. Su cuaderno era su refugio, y en cada página dibujaba una gran campana con la frase: “Algún día la tocaré yo.”

Después de meses de quimioterapia, medicamentos y visitas al hospital, ese día finalmente llegó.
Cuando Valeria tocó la Campana del Vencedor, la sala se llenó de aplausos y lágrimas de alegría.

Hoy sigue en su etapa de vigilancia, dibujando nuevas metas y recordándonos que la fuerza de un niño puede iluminar cualquier camino.

“Sigo dibujando la vida con mis sueños, llenando cada día de colores, esperanza y nuevas oportunidades.”

Celebrando la Fuerza de Nuestros Niños

Cada campanazo representa una historia de valentía, lucha y esperanza.
Estos niños han terminado su quimioterapia y hoy celebran un paso enorme hacia la vida.
Su fuerza nos inspira y nos recuerda por qué seguimos trabajando cada día:
para que más niños puedan tocar la campana y convertirse en verdaderos campeones.

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Vencederos

"Con tu ayuda, más campanas sonarán y más niños seguirán venciendo"